Inteligencia Artificial
El paradigma computacional ha dado origen a una nueva disciplina, paralela a la inteligencia artificial, bajo el nombre de vida artificial. Ambas son interdisciplinarias y hacen uso esencial de la computación electrónica. En el caso de Inteligencia Artificial, se trata de construir programas que muestren inteligencia; en el caso de Vida Artificial, la programación computacional ofrece el medio más económico y práctico de producir los elementos cuyo comportamiento se estudia. En ambos casos la computación es una herramienta para experimentar con modelos de lo que "por diferentes razones" no puede ser experimentado directamente. Pero sobre todo, las dos disciplinas constituyen un esfuerzo científico con un alto grado de abstracción para promover generalizaciones sin precedentes de dos de las más importantes ciencias empíricas contemporáneas, la psicología y la biología.
En las herramientas inteligentes, se puede hacer mención de la posibilidad de que los robots pudieran llegar a ser tan inteligentes que, eventualmente, llegarían a reemplazar al se humano. En virtud de la reputación humana una sustitución de este tipo podría tener su lado bueno. Desde entonces, éstos han ido rápidamente haciéndose más y más importantes en todas las ramas de la industria y, no obstante su comportamiento elemental (si los asimilamos a los parámetros con que habitualmente se mide la inteligencia humana), su avance es rápido y continuado.
Supongamos entonces que nos ponemos a pensar acerca de ambos tipos de inteligencia, la humana, y la propia de los computadores. El cerebro humano está básicamente constituido por proteínas y ácidos, nucleicos, ha sido el producto de más de tres mil millones de años de avances y retrocesos en la historia de la evolución, el resultado ha sido el grado actual de desarrollo a través de una lenta y continuada adaptación. Sin embargo, los computadores han sido construidos principalmente de metal y de flujos continuos de electrones, su actual desarrollo no es más que el resultado de cuarenta años de un esfuerzo tenaz y deliberado de los humanos. Lo obtenido ha sido el producto de nuestros deseos de cumplir con la necesidad de tener artilugios lo más eficientes posibles para mejorar la calidad de la vida humana. Si entre los propios humanos existen tantas variedades y matices respecto al concepto de inteligencia, ¿no es acaso lógico pensar que la inteligencia de éstos tendrá que diferir en gran medida de la "inteligencia" de los ordenadores, teniendo en consideración los orígenes tan dispares de ambas, de la completa diferencia de materiales que las componen y del diferente impulso creativo que las originó?
Al parecer, los ordenadores, aunque comparativamente simples y elementales, globalmente considerados tienen para determinados tipos de trabajos un excepcional comportamiento. Poseen una gran capacidad de memoria, el acceso a la misma es prácticamente instantáneo y sin ninguna posibilidad de error, igualmente demuestran una incomparable capacidad para realizar operaciones matemáticas sin la más mínima muestra de fatiga o riesgo de error.
La combinación de la humana con la de los computadores, coordina y elimina sus propias limitaciones, logrando una mejora general, gracias a la unión de sus diferentes capacidades, mucho más rápidamente que intentándolo de manera individual. No será un caso de competencia entre una y otras negligencias, ni en absoluto una sustitución, será el complemento de ambas trabajando juntas más eficientemente que por separado, adecuándose siempre a las leyes de la Naturaleza.

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